El Centro Cultural Resurgimiento abrió sus puertas para recibir una nueva propuesta del festival estival impulsado por el Ministerio de Cultura porteño. En esta ocasión, la sala se vistió de gala para presentar "Soy tu ángel", una comedia que llegó directo al corazón del público.
Con las actuaciones de Germán Kraus, Silvia Peyrou y Lupi Labunia, la obra se presenta como una comedia hilarante que narra los conflictos de un hombre grande, atravesado por todas aquellas cuestiones que ha dejado sin resolver en su larga historia. Lejos de ser un simple pasatiempo, la trama combina enredos y situaciones desopilantes con momentos de ternura, demostrando que los "ángeles" pueden aparecer en los lugares más inesperados [según la sinopsis de la obra].
El público, que como es costumbre en Resurgimiento llenó la sala. No hubo respiro para el aburrimiento: el ritmo de la comedia se sostuvo gracias a la química del elenco, la frescura de Peyrou, el talento de Labunia y el sello de Kraus.
Germán Kraus, con su vasta trayectoria, reflexionó sobre la conexión especial con la gente que se dio esa tarde. "Hay un público mayor, que va al teatro", señaló el actor, destacando la composición de la audiencia barrial. Y agregó: "El espectáculo tiene de todo, cuestiones emotivas, que pega en los hombres, que se emocionan mucho con lo que sucede. Esta es una comedia de la vida". Kraus también valoró el gesto de los vecinos: "Cuando termina la función agradezco al público, no es cualquier cosa un espectador: es una persona que se preparó, que se vino hasta un teatro y destina tiempo para verte".
El Centro Cultural Resurgimiento, ubicado en Artigas 2262, en el límite de Villa del Parque con Villa Gral. Mitre, es mucho más que una sala de teatro. Con 23 años de historia gestada por una asamblea vecinal, el centro se ha convertido en un punto de reunión del barrio, ofreciendo desde talleres gratuitos y actividades deportivas hasta el CeSAC N°34 para la atención de la salud .
Con una capacidad para más de 200 personas, su sala de espectáculos se renueva fin de semana tras fin de semana al formato de entrada libre o salida a la gorra, demostrando que la cultura barrial resiste.