El Centro Cultural Resurgimiento, ubicado en Artigas 2262, vivió una noche a pura reflexión el jueves 5 de marzo. A las 19 horas, y con una gran concurrencia de vecinos, el reconocido escritor, teólogo y sexólogo Bernardo Stamateas llegó al barrio para presentar su más reciente éxito editorial: «Vida Nutritiva».
La entrada libre y gratuita permitió que los vecinos se acercaran masivamente a disfrutar de un evento literario que, más allá de la promoción del libro, se convirtió en un verdadero taller de herramientas emocionales.
Stamateas, autor de bestsellers como «Gente Tóxica», «Emociones Tóxicas», «Autoboicot» y «Quererme más», demostró por qué es uno de los referentes argentinos más importantes en el campo del desarrollo personal y la autoayuda, que ha llevado sus conferencias tanto a lo largo del país como a escenarios internacionales.
La jornada se destacó por la constante interacción con el público. Stamateas no solo compartió los principales ejes de «Vida Nutritiva», sino que también abrió el micrófono para responder preguntas, abordando temáticas vinculadas al bienestar emocional y personal.
Entre los temas que generaron mayor participación se encontraron las relaciones con la “gente tóxica”, la gestión de la ansiedad y el manejo de los miedos cotidianos. El público participó, generando un ida y vuelta.
El libro presentado, «Vida Nutritiva», invita a replantear la manera en que vivimos cada etapa de la vida, desafiando la creencia cultural de que la juventud es la única o la mejor fase. Stamateas propone una visión de crecimiento continuo, destacando que el verdadero bienestar se construye desde adentro.
«Aprendé a vivir cada etapa de tu vida con plenitud y propósito. Todos soñamos con una vida feliz, plena y en expansión, pero ¿cómo podemos lograrlo?», reza el prólogo de la publicación, y esa fue precisamente la brújula que guió la noche.
Durante su exposición, Stamateas combinó conceptos de la neurociencia con ejemplos cotidianos, logrando una conexión inmediata con los vecinos. Uno de los pasajes giró en torno al poder del pensamiento y la memoria:
“Nosotros sentimos de acuerdo a cómo pensamos. Y los pensamientos y las emociones disparan acciones. Hacemos de acuerdo a cómo sentimos y pensamos”, explicó el autor, para luego adentrarse en el funcionamiento del cerebro: “El pegamento del cerebro es la emoción. Un recuerdo negativo o triste, lo pega en la memoria. ¿Por qué? Es un fenómeno de supervivencia. Porque el cerebro la única tarea que tiene es cuidar que no vamos a morir”.
Stamateas también reflexionó sobre el peso de los recuerdos positivos en la construcción de la identidad: “En una investigación que se hizo. La gente feliz compra más experiencias que objetos. Vos comprás un auto que está muy bueno y la emoción te dura hasta tres meses. Después volvés al estado emocional original. Un recuerdo duró toda la vida y cada vez que lo contás, lo experimentás. Los buenos recuerdos hacen que nuestros hijos le digan no a la droga, a la promiscuidad, a la delincuencia. Ser generadores de lindas experiencias. Y para eso no necesitamos mucha plata, necesitamos creatividad”.
En otro tramo de la charla, el autor profundizó sobre cómo la cultura actual impacta en la salud emocional, especialmente en los más jóvenes: “En los pueblos no ves ataques de pánico. En las grandes ciudades vos ves panicosos. El individualismo y la superficialidad es lo que se ve, la fotito que subimos en las redes, esa es la vida. No hay nada por dentro. Eso genera un gran vacío interno que se ve en muchos chicos con carencia de sentido de vida, con fantasías de muerte, con sensaciones de que no encajan en el mundo”.
Además, Stamateas lanzó una advertencia sobre la importancia de permitir que las nuevas generaciones enfrenten desafíos: “Hay que dejar que los chicos se frustren, que trabajen y se esfuercen por lograr las cosas porque eso les va a dar piel de rinoceronte. Si está todo a mano, encima le dicen que el mañana no existe, viví juntando juguetes y los vínculos no importan, vos pensá en vos y sé feliz vos sin que te importe el otro, y eso trae conflictos emocionales importantes”.
También explicó: “Nosotros tenemos dos tipos de creencias. Las creencias secundarias, que esas las cambiamos. Charlamos, tenés razón, está bueno lo que me dijiste, cambiamos. Pero hay unas creencias que son nucleares, o sea, esa no me toqués, esa creencia. Entonces, esa creencia, que puede ser yo soy así, se terminó, nos cuesta.
Stamateas también ofreció claves para identificar y lidiar con las personas que drenan nuestra energía: “Hay un quejoso que hay que alejarse, que es el quejoso psicopático. Es el que se queja y te mira a los ojos. Te quiere envenenar, te está vacunando con su veneno. Esa gente, que es una mezcla de queja y envidia, por supuesto que hay que alejarse. No hay que pelearse, porque el tóxico vive de la pelea”.
Asimismo, puso en valor la introspección como herramienta de salud mental, diferenciándola de la culpa obsesiva: “La introspección es un rasgo de la salud mental. Mirar un poquito, eso es lo que nos permite elaborar por qué me pasa esto. ¿Por qué siempre tropiezo con la misma piedra? Esa revisión es lo que permite ir al sótano. Si la rajadura está en el sótano y nosotros nos quedamos arreglando el primer piso, la rajadura va a volver a aparecer”.
Con su estilo directo y experiencia, Bernardo Stamateas inspiró a los vecinos a valorar el crecimiento personal y la reflexión interna como caminos para vivir con más alegría, gratitud y plenitud; tal como sostiene en su libro, nuestro mayor capital es, sin duda, nuestro mundo interior.