La Legislatura porteña sancionó una ley que busca poner fin a la histórica desconexión geográfica entre las escuelas y sus barrios. A través de una reforma administrativa, el sistema educativo de la Ciudad, que hasta ahora se dividía en Distritos Escolares de trazado antiguo, se reestructurará para coincidir exactamente con los límites de las 15 Comunas. Esta medida no es solo un cambio de nombres, sino una apuesta por la eficiencia operativa para que las políticas públicas, la salud y la educación estén unificadas en un mismo idioma territorial.
Es la Ley 6888 de la Ciudad, aprobada a principios de este año. La misma reorganiza el sistema educativo local basándolo en las Comunas en lugar de los Distritos Escolares tradicionales. Busca mejorar la gestión, planificación y articulación educativa con un enfoque territorial y de cercanía.
La transición impactará de lleno en la organización de las supervisiones y los equipos técnicos. Los cuerpos de apoyo, como los de Orientación Escolar (EOE) y de Asistencia Socioeducativa (ASE), pasarán a trabajar bajo el nuevo esquema comunal. La normativa garantiza explícitamente la continuidad laboral y el respeto a la situación de revista de todos los agentes, asegurando que el despliegue de profesionales sea equitativo y proporcional a la cantidad de alumnas y alumnos de cada barrio.
En aquellas Comunas que presenten una alta densidad de instituciones o una matrícula muy numerosa, el Ministerio de Educación tendrá la facultad de crear subdivisiones operativas. Estas se basarán en los límites de los barrios o divisiones preexistentes para no perder la cercanía con la comunidad educativa. Además, se fomentará la creación de espacios institucionales donde directivos y supervisores de una misma Comuna puedan coordinar acciones conjuntas para abordar problemáticas locales.
Respecto a la identidad de las escuelas, las familias verán un cambio gradual en las denominaciones. Los establecimientos incorporarán el número de la Comuna actual a la que pertenecen y, tras un período de tres años, dejarán de utilizar el número de Distrito Escolar. Esta transición busca facilitar la identificación de las instituciones, especialmente durante el proceso de inscripción online, evitando confusiones en el mapa escolar.
El plan de transformación cuenta con un plazo de implementación de dos años, durante los cuales se llevará adelante la unificación de bases de datos y el rediseño de los circuitos administrativos. La ley contempla además instancias de capacitación y adecuación tecnológica, respaldadas por la asignación presupuestaria necesaria para que este nuevo ordenamiento fortalezca el seguimiento de las trayectorias pedagógicas en cada barrio.