11 de Mayo 2026
ANÉCDOTAS, REFLEXIONES Y SU AMOR ETERNO POR EL TRAZO
“Dibujando con el corazón”: un encuentro con Jorge de los Ríos, el duende del lápiz
Escribe: Diego Kaul

 

 

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Sala llena. Así se vivió la noche del viernes 24 de abril en el Centro Cultural Resurgimiento, cuando el legendario dibujante Jorge de los Ríos, conocido cariñosamente como “el duende del lápiz”, se sentó frente al público para repasar su vida, su obra y su pasión inagotable por el dibujo. La convocatoria, organizada por la Junta de Estudios Históricos de Villa del Parque, reunió no solo a vecinos y amantes del arte, sino también a profesionales del dibujo, la caricatura y la animación que no quisieron perderse la oportunidad de escuchar a quien marcó la infancia de varias generaciones.
Con la calidez que lo caracteriza, Jorge de los Ríos comenzó su relato con una frase que define su esencia: “Soy de los que piensan que ya he estado en el vientre de tu madre, y después terminás siendo un dibujante”. Con 85 años a cuestas —los cumplirá en un mes—, el maestro confesó que sigue dibujando porque ese es su propósito de vida. Y aclaró, con humildad de laburante: “García Ferrer me decía ‘Ríos es talentoso’. No, soy laburante, porque si fuera talentoso no tendría que trabajar tanto. Esto es así, la vida es así. Y sigo laburando con 85 años”.
El público escuchó con atención cómo fue su desembarco en el mundo profesional. Antes de dibujar, De los Ríos fue preceptor. Pero fue el amor el que cambió su destino. Su entonces novia —quien luego se convertiría en su esposa y “guía de su vida”— lo alentó a llevar su carpeta de dibujos a una agencia de publicidad de maquinarias agrícolas. El director, tras una prueba, le ofreció el puesto. Él ganaba 1.584 pesos como preceptor; el nuevo sueldo era de 8.000 pesos. El 14 de febrero, con 19 años, se casó con su novia en Parque Lezama. “Cuando nos casamos, la gente decía ‘niño relaja, ¿sabés lo que van a durar estos chicos?’”, recordó entre sonrisas. Y sentenció: “Cuando me vean en el cajón, voy a tener una sonrisa porque voy a estar con mi esposa”.

El video de Chelo Margal y una trayectoria imparable
Durante la velada se proyectó un video realizado por Chelo Margal, que repasó los hitos de su extensa carrera: desde Topo Gillo (1969), pasando por las inolvidables figuritas chapitas de la década del 70 y 1981, hasta su llegada a la revista Anteojito en 1964, de la mano de Manuel García Ferré. Allí, De los Ríos se encargó de las láminas centrales y, desde noviembre de 1972, de las portadas. En total, 1.500 tapas sobre 1.925 ejemplares ilustrados por su genial pluma hasta diciembre de 2001.
También se mencionó la creación de Casimiro, ese monstruito que por Canal 7 mandaba a los chicos a la cama, hasta que el gobierno militar de entonces consideró “inaceptable que un monstruo nos mande a dormir”. Casimiro, sin embargo, triunfó en España. Como compensación con García Ferré, De los Ríos creó a Ñomi, un duende que ganó lugar en las páginas y tapas de Anteojito.
Más cerca en el tiempo, el maestro fue convocado por el Instituto Nacional de la Música para realizar el álbum de figuritas de la música argentina, reuniendo a músicos de todos los géneros y épocas.
Anécdotas que dibujan una vida
La charla se llenó de momentos emotivos y también humorísticos. De los Ríos contó cómo Amadeo Carrizo inauguró la exigencia de pago por aparecer en televisión: “Dijo ‘yo vengo acá y me tienen que pagar’. Me parece brillante, porque tenía que ser así”.
Recordó también cuando un niño, hijo del futbolista Antonio Rojas, lo señaló y dijo: “Papá, el señor es el que hizo el cuadro que está en el comedor”. Y concluyó: “Aunque haya sido uno solo que lo colgó en el comedor, ya está, satisfecho”.
Otra anécdota imperdible fue la tapa de Anteojito de fin de año de 1967, con Pepe Biondi disfrazado de Papá Noel y sus nietos moviendo el piecito. Biondi, emocionado, pidió conocerlo. También confesó, sin dar nombres, que una figura muy conocida del Club del Clan se enojó con una caricatura suya.

El difícil arte de animar y la creación de Ico
De los Ríos reveló que nunca quiso ser animador, pero García Ferrer lo llevó a la sala de animación igual. “Es lo más cruel que hay”, dijo. Sin embargo, aprendió los sábados y domingos, y con el tiempo valoró la disciplina. Sobre la creación de Ico, el Caballito Valiente, contó cómo García Ferrer pidió a tres dibujantes que bocetaran un caballo. “Los tres dibujos eran casi iguales, pero él tenía el olfato. Quería el pelo flotando, como el de Kempes en el Mundial”.

Preguntas del público y cierre con firma y sorteo
Luego de la proyección, se abrió un turno de preguntas. Colegas y asistentes consultaron sobre sus personajes, sus técnicas y sus afectos. Al finalizar, se realizó un sorteo de sus obras, y el maestro firmó y dedicó cada trabajo con la generosidad que lo caracteriza.
Jorge de los Ríos sigue dibujando. En los últimos cinco años realizó ocho álbumes de figuritas —2.500 figuritas— y prepara dos más. “Sigo siendo infantil, sigo siendo un chico que ama las figuritas”, confesó. Y cerró con una imagen imborrable: su primer recuerdo, a los cuatro años, un papel y un lápiz rojo.
Porque, como dice el libro que lleva su vida: Dibujando con el Corazón.
Jorge de los Ríos es uno de los grandes caricaturistas y animadores de la República Argentina. Así lo ratifican sus más de 60 años de trayectoria profesional en diversos medios gráficos, televisivos y cinematográficos.
Realizó portadas para publicaciones tales como Canal TV (la primera en dedicarse al espectáculo local e internacional) y Anteojito (verdadero símbolo emblema de la editorial García Ferré), entre otras tantas de renombre. Para la compañía Crack diseñó colecciones completas de figuritas, donde retrató con destreza a futbolistas y artistas; verdaderas piezas buscadas por coleccionistas. Participó en películas de animación donde siempre demostró su capacidad para ajustarse al proyecto, sin perder nunca su mirada atenta y profesional.