El helado artesanal argentino tuvo su gran fiesta en la octava edición de la Copa Argentina del Helado Artesanal, realizada en el marco de FITHEP en La Rural. Entre los 8 equipos que llegaron a la final, hubo un sabor bien paternalense: el del equipo "Tiempo", integrado por José Lucero y Jesica Urrutia, de la histórica heladería Santolín.
El torneo nacional se llevó a cabo en La Rural entre el 3 y 4 de junio, donde se congregaron 8 equipos conformados por maestras y maestros heladeros de todo el país. Participaron parejas provenientes de la Ciudad de Buenos Aires (La Paternal), La Plata, Quilmes, Moreno, Neuquén, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes, Santa Fe, Guernica, San Miguel y Burzaco. Todos los concursantes recibieron una medalla y un diploma de participación.
El jurado de expertos deliberó bastante tiempo hasta lograr llegar al ganador y consagró con el primer puesto de la 8° Edición de la Copa Argentina del Helado Artesanal al equipo "Roble" , integrado por Verónica Díaz y Matías Jiménez, de Quilmes y Moreno. El equipo presentó un helado de higos con ron, considerado el mejor helado del país.
Los ganadores no solo se llevaron la copa y la medalla de oro, sino que también recibieron un premio de un millón de pesos y tendrán la posibilidad de integrar el equipo argentino que representará al país el año que viene en el Campeonato Latinoamericano del Helado, que se realizará en 2027 en Buenos Aires, y así como en el Campeonato Mundial del Helado, en Rímini, Italia, en enero del año próximo.
Menciones especiales:"Innovación y creatividad" : también fue entregado al equipo ganador.
"Mejor Helado" : para el equipo "Tiempo" integrado por José Lucero y Jesica Urrutia.
"Trabajo en equipo" : para la dupla "Pehuenches" conformada por Pablo Torres Mamone y Gastón Benegas.
Premio de la prensa gastronómica : para el equipo "En diagonal" de los platenses Anabella Farias y Camilo Korell.
El equipo "Tiempo": sabor y memoria desde La Paternal
El equipo "Tiempo" compitió con una propuesta inspirada en la recuperación de sabores tradicionales que desaparecieron de las heladerías argentinas décadas atrás. Presentaron un helado de crema con quinotos, con avellanas tostadas y una cubierta de quinotos macerados en whisky, combinando nostalgia, memoria y técnicas contemporáneas para reinterpretar sabores clásicos desde una mirada actual.
José Lucero, con más de 32 años de trayectoria en el rubro, ya formó parte de otras competencias y hoy vivió esta experiencia como una forma de transmitir el oficio y acompañar el recambio generacional dentro de su propia familia.
Un clásico
La heladería Santolín abrió sus puertas en 1947 con el nombre de Florentín. En 1950, Rubén Clemente Santolín tomó las riendas y le dio el nombre que hoy es sinónimo de calidad en La Paternal. En 2014, José Lucero y su esposa Jesica Urrutia compraron el fondo de comercio y decidieron hacer un cambio clave: redujeron el azúcar y la materia grasa, apostando por recetas más livianas y naturales, sin esencias ni conservantes.
El resultado es un helado que respeta la tradición pero se adapta a los nuevos tiempos. El dulce de leche granizado es el best seller de la casa, y su Súper Sambayón con almendras y el chocolate amargo con cobertura al 70% son los favoritos de los vecinos. El dulce de leche granizado de Santolín fue reconocido por AFADHYA como una de las 11 heladerías notables del país.
Sin el marketing de las grandes cadenas, Santolín es una suerte de contraseña para los vecinos de La Paternal. Quienes conocen el barrio saben que allí se guarda uno de los secretos mejor guardados de la Ciudad: un helado artesanal de los de antes, pero con un toque moderno.
La participación de José y Jesica en la Copa Argentina no solo puso a Santolín en el mapa nacional, sino que reafirmó una verdad que los vecinos ya saben: en La Paternal, el helado se hace con tiempo, memoria y mucho oficio.