15 de Julio 2026
PROYECTO PARA REBAUTIZAR UN TRAMO DE LA CALLE SAN BLAS
Homenaje al cineasta Raymundo Gleyzer nacido
en La Paternal
Escribe: Marcelo Corenfold

 

 

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Buscan que una calle del barrio se llame como el cineasta Raymundo Gleyzer que fue desaparecido durante la última dictadura militar. La legisladora de Fuerza por Buenos Aires Bárbara Rossen presentó un proyecto para que la calle San Blas, entre las avenidas Donato Álvarez y Nazca pasen a llamarse Raymundo Gleyzer, en homenaje al cineasta, periodista y documentalista desaparecido durante la última dictadura cívico-militar.
La propuesta busca que el reconocimiento quede plasmado en el espacio público y que quienes transiten diariamente por el barrio encuentren una referencia permanente a una figura cuya historia está estrechamente ligada a La Paternal. Gleyzer nació y pasó allí gran parte de su vida antes de convertirse en uno de los realizadores más influyentes del cine documental argentino. Para la diputada, el nombre de una calle también puede convertirse en una forma de transmitir historia, identidad y memoria a quienes viven o recorren el barrio.
El tramo de San Blas se encuentra en el sector donde Gleyzer creció y dio sus primeros pasos antes de desarrollar una carrera que dejó una profunda huella en el cine latinoamericano. El proyecto sostiene que ubicar allí el homenaje permite fortalecer el vínculo entre la identidad barrial y una figura que trascendió las fronteras de la Ciudad por el impacto de su obra.
Raymundo Gleyzer militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), es recordado por su compromiso con el cine documental y por haber utilizado la cámara como una herramienta para retratar conflictos sociales, políticos y laborales. Fue el primer camarógrafo argentino que filmó en las Islas Malvinas, desde donde produjo en 1966 una serie documental sobre vida cotidiana en las islas, para Canal 13. Durante la década de 1970 impulsó el grupo Cine de la Base, una experiencia que buscó llevar las proyecciones a fábricas, sindicatos, barrios y espacios populares con la convicción de que el cine podía convertirse en un instrumento de participación, reflexión y debate.
Su película “Los traidores”, estrenada en 1973, es una de las obras más importantes del cine político latinoamericano. A través de sus documentales Gelyzer afrontó conflictos obreros, desigualdades sociales y procesos políticos de Argentina y de otros países de la región, como en “La tierra quema”, un documental que narra la miseria de los campesinos en el noroeste de Brasil. Construyó una filmografía que continúa siendo estudiada en escuelas de cine, universidades y espacios dedicados a la preservación de la memoria audiovisual.
El 27 de mayo de 1976 Gleyzer fue secuestrado por un grupo de tareas y permanece desaparecido desde entonces. Su caso integra la extensa lista de artistas, periodistas, intelectuales y militantes que fueron víctimas del terrorismo de Estado, y su figura se convirtió en un símbolo del compromiso entre la cultura y la defensa de los derechos humanos.
La iniciativa presentada en la Legislatura porteña se enmarca en una serie de actividades que recuerdan el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976. Según los fundamentos del proyecto, el objetivo no es solamente realizar un reconocimiento simbólico, sino también mantener viva la memoria de quienes fueron perseguidos y desaparecidos, acercando esas historias a las nuevas generaciones a través de los espacios cotidianos de la Ciudad.
La propuesta también pone el foco en el valor que tiene la nomenclatura urbana como herramienta para construir memoria colectiva. Las calles, plazas y espacios públicos no solo cumplen una función práctica para orientarse dentro de la Ciudad, sino que también reflejan parte de su historia y de las personas que dejaron una marca en la vida política, social y cultural del país. En ese sentido, el proyecto entiende que incorporar el nombre de Gleyzer permitirá visibilizar su trayectoria entre vecinas, vecinos, estudiantes y visitantes de La Paternal.
Para el barrio, la iniciativa representa además una oportunidad para reivindicar una de sus figuras culturales más importantes. La Paternal es reconocida por su fuerte identidad comunitaria, por sus clubes, sus instituciones educativas y su tradición obrera, pero también por haber sido cuna de artistas, escritores y referentes sociales. Sumar una calle con el nombre de Gleyzer, tengamos en cuenta que ya existe la pequeña plazoleta ubicada en Espinosa y Donato Álvarez, a su mapa urbano significa incorporar una nueva referencia que dialogue con esa historia y con el patrimonio cultural del barrio.
La iniciativa comenzará ahora su recorrido parlamentario. Al tratarse de una modificación de la nomenclatura urbana, deberá cumplir el procedimiento previsto por la Constitución porteña y la Ley 1.216, que regula la imposición y el cambio de nombres de calles y espacios públicos. Ese mecanismo incluye una primera aprobación legislativa, la realización de una audiencia pública y una segunda votación antes de su sanción definitiva.