La nacionalidad agrupa a las personas, pero es la comprensión la que las une.
En nuestro país, la gran afluencia inmigratoria es un ejemplo de ello, y el tango, con sus representativos autores, ejecutantes y cantantes, así lo muestra y lo demuestra.
Carlos Gardel nació en Francia; Mattos Rodríguez, en Uruguay; Tania, en España;
en Italia.
Todos fueron acogidos con amor y respeto, y derribaron fronteras entregando su ser y hacer arte en nuestro terruño.
Juan Caldarella nació en Sicilia, Italia, el 15 de mayo de 1891, desde donde arribó a la Argentina, a Buenos Aires, a La Paternal, donde residió en Andrés Lamas 1972, entre Camarones y Magariños Cervantes.
No solo fue su guitarra la que transmitió tangos, sino que los pentagramas fueron poblándose con las notas por él depositadas, de las que sobresale "Canaro en París", obra hecha con la colaboración de los hermanos Scarpino.
Caldarella sentía gran admiración por Francisco "Pirincho" Canaro y así lo plasmó. Lo curioso fue que esta obra surgió a través de un recurso inesperado.
La cosa ocurrió en el fondo de un bodegón donde actuaba. Fue en un patio donde el dueño le servía la comida entre presentación y presentación.
Cómico como era, Caldarella tuvo ganas de tocar el tango recientemente compuesto, pero esta vez sopló un peine cubierto con papel celofán, lo que le daba un sonido muy especial. La melodía transcurría normalmente hasta que, cerca del final, comenzó a hacer unos extraños dibujos musicales, un poco en serio y un poco en broma, y de allí surgió la bella variación final que luego recogió en el pentagrama para lucimiento de los bandoneones, la que hizo de "Canaro en París" un tango inmortal.
No solo fue músico: también integró como actor un conjunto de radioteatro llamado "Chispazos de tradición", un programa de gran alcance popular.
Tenía una personalidad muy atractiva, llena de humor y ocurrencias.
Comenzó su carrera profesional a principios de la década del veinte del siglo XX acompañando con su guitarra a numerosos vocalistas de la canción popular. Años más tarde integró un dúo con el acordeonista Renzo Massobrio, que luego se convirtió en un trío al sumarse Osvaldo Schelotto en el piano, agrupación que creció con Emilio Vardaro en violín, pero para entonces Juan alternaba la guitarra con el "serrucho".
Años después, en 1958, el dibujante y humorista Juan Carlos Colombres, conocido como "Landrú", lo convocó para formar el cuarteto "Jacinto W y Los Tururú Serenaders" junto a músicos afamados y talentosos de la bohemia porteña, como lo fueron Héctor Sormani en batería y Hernán Oliva en violín, con el vocalista Héctor Juncal. En esta agrupación, Caldarella no solo tocó el "serrucho", sino también otros instrumentos poco convencionales.
Su pentagrama de vida, que siempre estuvo iluminado en clave de sol, se apagó el 20 de marzo de 1978, cuando su "serrucho" se llamó a silencio.